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Cómo adivinar la edad de alguien por su cara

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Casi todo el mundo adivina edades a ojo y falla por varios años. Quien acierta hace algo distinto: lee la cara siempre en el mismo orden, sabe qué pistas engañan y corrige los sesgos que tenemos todos. Este es el método, paso a paso.

1. Primero, la década

No busques la cifra exacta de entrada. Decide antes la década: veintitantos, treinta y tantos, cuarenta y tantos. Esa primera impresión suele acertar. Después sitúa la cara dentro: al principio, a mitad o al final. Partir la decisión en dos evita que te ancles en un número al azar.

2. Los ojos son los que más dicen

La zona de los ojos es la que envejece antes y más a la vista: líneas finas en el rabillo, el párpado superior más caído y una sombra o hundimiento debajo. Con veintitantos esa piel sigue lisa aunque sonrías; a los cuarenta, alguna línea suele quedarse con la cara en reposo.

3. Arrugas en reposo, no en movimiento

Todo el mundo tiene patas de gallo al reírse. Lo que delata la edad es lo que queda cuando la cara se relaja: las líneas de la frente, el surco que va de la nariz a la comisura de la boca y las arruguitas sobre el labio superior. Busca un momento neutro antes de decidir.

4. La mandíbula y el cuello

Con los años la parte de abajo de la cara pierde definición: la mandíbula se suaviza, aparece algo de papada a los lados de la barbilla y el cuello muestra líneas horizontales. El cuello es la parte sincera: casi nadie lo cuida como la cara.

5. La textura de la piel y las manchas

Un tono uniforme y una textura fina sugieren juventud; las manchas de sol y una superficie irregular suman años. Pero ojo: la luz cenital y el enfoque del móvil pueden inventar textura que no existe, y una luz suave de frente puede borrarla. Fíate de la textura solo con buena luz.

6. Pelo y barba, con cuidado

Las canas y las entradas son pistas fuertes, y justo por eso engañan. El tinte esconde las canas, hay quien encanece con veintitantos y una barba poblada suele echar años a los chicos jóvenes. Usa el pelo para confirmar una apuesta, no para hacerla.

7. Conoce las pistas que mienten

El maquillaje, los filtros y una sonrisa grande empujan las apuestas hacia abajo. En un estudio con 171 caras, las expresiones neutras fueron las que mejor se acertaron y las caras sonrientes, las que más a menudo parecieron más jóvenes de lo que eran (Voelkle y colaboradores, 2012). Las gafas de pasta y la luz dura suelen empujar hacia el otro lado. Si una pista puede ser estilismo, dale menos peso.

8. Corrige tus propios sesgos

Todos acertamos mejor la edad de la gente de nuestra edad y peor la de otras generaciones (Moyse y Brédart, 2014). Si la cara es mucho mayor o mucho más joven que tú, ve más despacio.

Las apuestas tiran hacia el centro: a las caras jóvenes se les echan años de más y a las mayores, de menos. Si tu instinto dice «unos 25» ante una cara muy joven, baja; si dice «unos 60» ante una mayor, sube.

La última cara que has visto arrastra tu siguiente apuesta hacia su edad. En un estudio con casi 4.000 fotos de pasaporte, fue la mayor fuente de error (Clifford, Watson y White, 2018). Mira cada cara como si fuera la primera.

Practica con respuesta

La única forma de afinar el ojo es apostar y después saber la verdad, muchas veces. Para eso está AgeDart: gente real de todo el mundo, su edad real y una puntuación según lo cerca que te quedes. Acertar de lleno es dar en la diana. ¿Quieres saber cuánto acierta la gente de media? Lee si acertamos al adivinar la edad.

Pon a prueba tu ojo

Adivina la edad de gente real de todo el mundo, o sube un selfie y descubre cuántos años te echa el mundo.

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